Deber cumplido !!!

“No considero bien que lo hagas… la tuya es una visión romántica de las cosas”. Con dicha frase, mi madre manifestaba su opinión categóricamente contraria a mi desición de participar de manera activa en las elecciones del 2001, en que votaría por 1ra vez en mi vida. Seguro tenía razón, pero por enésima vez debía tomar una desición que me dejaba en minoría, sustentado en mi criterio.

Los peruanos, electoralmente hablando, solemos ser una caja de Pandora. Esto no es una novedad, por supuesto. Hace 20 años nos dimos el lujo de elegir a un ignoto Alberto Fujimori (que ya ni se sabe si es peruano o si es japonés) por encima del laureado (ya lo era en ese entonces) escritor MarioVargas Llosa. Como ya se ha visto, 02 décadas después el tiempo se encargó de poner las cosas en su lugar. Además del citado ejemplo, podemos mencionar los comicios del 2006, en que ajustadamente se logró vencer a Ollanta Humala y su trasnochado nacionalismo-chavismo, resignándonos a ponerle la banda presidencial nuevamente a Alan García. Aunque, seamos justos, su gobierno no ha sido el desastre que muchos temíamos, sin dejar de tener, claro, sus propìos “anticuchos” (petroaudios y otras yerbas). Y no puedo dejar de mencionar que Susana Villarán y los “lobos” que la rodean están a punto de ingresar a la Municipalidad de Lima, de no ser por alguna sorpresa de último minuto con las actas observadas (prefiero pensar en la honorabilidad del JNE y no en “fraude”).

Este extraño comportamiento electoral que a muchos nos provoca un gran desencanto ya era vigente 10 años atrás. El país se encontraba en proceso de transición, con Valentín Paniagua a la cabeza, después de la renuncia por fax desde Japón del dictador Fujimori y la fuga de su socio Montesinos. Las elecciones generales habían sido convocadas para abril del 2001 y ya se avizoraban algunas candidaturas. Hacia el verano de dicho año, las cosas estaban más claras: Alejandro Toledo, Lourdes Flores y Alan García (recién llegado de su autoexilio) se encontraban en las preferencias del electorado. Por una cuestión de principios me era imposible siquiera pensar en apoyar al ex-presidente debido a la catástrofe que significó su ochentero mandato (algo que tuve que obviar 05 años después ante la amenaza humalista: voté por la estrella tapándome la nariz). La abogada y ex-congresista tenía ideas interesantes, pero no me terminó de cuajar su binomio Drago Kisic – José Risco: era la suma de 02 ideas opuestas e irreconciliables. Es así que el líder de la marcha de los 04 suyos (una de las cuatro patas en que se apoyó el derrumbamiento de la dictadura fujimontesinista) asomaba como una buena opción junto a su entonces carismática esposa.

Supongo que, a los 19 años, la vehemencia es una propiedad. También el idealismo y sus variantes. Estaba plenamente convencido que no sólo debía apoyar con mi voto al candidato de mi preferencia, sino que era un deber cívico y hasta moral participar activamente del proceso en búsqueda del triunfo final. No fue difícil, entonces, aceptar inscribirme como militante en la Base 01 de La Molina, perteneciente al partido Perú Posible, que además se ubicada a contadas cuadras de mi casa. Mi intención era colaborar en las diversas actividades proselitistas (pintado de muros, colocación de carteles, etc) y partidarias (asambleas de base, reuniones juveniles). No creo ser un iluminado pero mis habilidades comunicativas me significaron un “status” distinto, por sobre el promedio de los jóvenes que esa base reunió. Y casi sin pensarlo terminé como secretario de organización de juventudes, secundando a Sandro Guerrero quien fungía de secretario de juventudes en mérito a su prolongado “tiempo de servicio”. Ya al frente, organizamos algunas fiestas pro fondos, clases de matemática gratuitas (yo enseñaba), reuniones con otras bases en el distrito y coordinábamos frecuentemente con los secretarios de la base, entre quienes nos llamábamos “hermanos” (así como algunos se dicen compañeros, correligionarios, etc).

Las semanas trasncurrían y yo andaba contento. Sentía que estaba colaborando con la causa (que Toledo salga elegido presidente). Ni el “escándalo” de Zaraí me amilanaba. Y sentí un instante de enorme felicidad cuando me confirmaron, días antes de la 1ra vuelta, como personero en el Colegio Nacional 1140 de Molicentro, que quedaba a escasas 02 cuadras de mi lugar de votación (Colegio Newton)… ¡¡ por fin un aporte concreto fuera del ámbito de la Base 01!!. Nos preparamos durante 03 días para cumplir a cabalidad, como el deber mandaba. No recuerdo otro momento en mi vida en donde el civismo haya estado tan a flor de piel.

Para la 1ra vuelta, además de Perú Posible, sólo Unidad Nacional dispuso de personeros, al menos en el lugar que me tocó. Recuerdo haberme levantado a las 06:30 ese domingo y haber llegado en taxi al Colegio 01 hora después, para entregar mis credenciales y participar de la apertura de la mesa de votación. Resultó que el 3er miembro, una dama, no se había presentado (un cáncer crónico en nuestra sociedad), y su lugar lo pasó a ocupar el resignado y puntualísimo 1er suplente. El presidente de la mesa en que me tocó ser personero tenía un aspecto imponente y una mirada perturbadora, incluso maquiavélica diría. No podía ser de otra manera para alguien llamado Alejandro Delgado Caferatta, hijo del reconocido broadcaster. Me facilitaron 01 silla muy cerca a los miembros de mesa y desde ella debía verificar que el proceso se llevará con normalidad (algo que felizmente ocurrió). Sólo descuidé mi inmejorable posición para salir a votar sin mucha demora, a eso de las 2pm. No nos lo habían dicho, pero a los personeros del partido, al menos a los de la Base 01, nos entregaron unas viandas a modo de almuerzo, que resultaron insuficientes para mi voraz apetito. El personero de Unidad Nacional se apareció tan sólo para efectuar el conteo final, pasadas las 4pm, y llevarse su acta. No era difícil prever que su candidata obtendría ventaja en el distrito, pero la votación por Toledo no fue exigua tampoco. Entregué el preciado acta a mi coordinador de local y me fui a casa a descansar en lo que restaba del día pues a la mañana siguiente comenzaba una nueva semana de clases. Desde mi cama observé henchido de orgullo que Alejandro Toledo pasaba a la 2da vuelta con más del 30% de votos, mientras que el otro lugar se lo peleaban Lourdes y Alan, quien finalmente acompañaría a Toledo.

Para la 2da vuelta el rito se repitió casi tal cual. Esta vez no fue necesario reemplazar a ningún miembro de mesa. El Apra también había dispuesto personeros pero de forma menos organizada. El que accedió a mi mesa debía votar en La Victoria, por lo que no estuvo durante el proceso completo aunque al menos llegó para recibir su acta. Cumplí nuevamente con entregar la mía al coordinador, que era Sandro (para ese entonces podía considerarlo ya un amigo), y ambos nos confundimos en un perpetuo abrazo cuando me dió la buena nueva a boca de urna: por poco, pero Toledo había derrotado a Alan García (aunque me quedó la sensación que con 10 días más de campaña el Apra nos borraba feo). El regreso a casa fue más feliz que nunca.

Pasadas las elecciones y la toma de mando, sentía que el deber estaba cumplido. Nuestro candidato era el flamante jefe de estado encomendado en orientar el país por un rumbo mejor después de la escandalosa dictadura. En la Base 01 seguían las asambleas y actividades, pero consideraba que ya casi no tenían sentido. Mi ímpetu se fue calmando, o más bien diluyendo. Sandro accedió a la secretaría de juventudes de todo el distrito, encargándome la de la Base 01, pero ya no sentía la misma motivación que en el verano. Y así, en silencio, del mismo modo que llegué, me fui. Por primera vez había tomado partido por una opción electoral en que consideraba valía la pena esforzarse y el resultado fue exitoso. Me volvería a concentrar solamente en mis cursos llevándome la emoción de todas aquellas cosas vividas.

Creo haber dignificado la labor de un personero, pues jamás tuve la intención de obtener algún beneficio personal por mi participación. Lo hice de todo corazón y lo volvería a hacer en caso nuevamente la democracia así lo exija. Es por eso que no estoy de acuerdo con los insultantes conceptos que durante la última semana ha manifestado el irreverente Jaime Bayly acerca de esta labor. Cosas como “los personeros son aquellos pilluelos que sólo sirven para la trafería” y no se que otras chambonadas del mismo color calan hondo en el sentir de quienes lo fuimos de la manera más honesta posible. Pero, como esto es democracia, el Sr. Bayly puede seguir hablando así si lo desea… el que ríe al último ríe mejor y espero verlo como candidato en los comicios del 2011 como él mismo se ha encargado de hacernos saber. A ver si contínua tan valiente cuando esté en el ardor de la batalla, porque es muy fácil lanzar improperios y ensuciar honorabilidades sentado en el cómodo balcón que noche a noche le ofrece un canal de televisión. A los bravos, se los ve en la cancha !!!

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s


Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.